Alberto Misrachi, un muy interesante galerista en México

 

Autora: Martha Delfín Guillaumin,

30 enero 2012

 

Para Francisco Javier Delfín Zamudio,

 mi padre, con mucho cariño

 

 

 

 

 

         Hace años escribí el libro 10 pintores mexicanos y Alberto Misrachi para la oficina gubernamental de cultura en la que trabajaba. Recuerdo que en esa época un profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia me dijo que tuviera precaución porque el verdadero Alberto Misrachi, era el fundador de la galería, y que el dueño de ese momento, 1991, era un familiar de él, que se llamaba prácticamente igual, Alberto J. Misrachi, que es al que el pintor José Luis Cuevas le dedicó la presentación de dicho libro poniendo esa J que es de Jacques.

 

         Ahora que tengo más fuentes para consultar he querido escribir este breve texto que incluye información sobre el tratante de arte Alberto Misrachi, el fundador original de la galería, y para ello me fundamento en artículos periodísticos serios y en el libro Volaron las Palomas de Ruth Misrachi de Davidoff que me han brindado datos muy valiosos.

 

         Alberto Misrachi, originario de Grecia, era judío sefardita. Al salir de su natal Salónica se fue a vivir a Nueva York en donde trabajó en la cocina de un hotel, pero por dominar varias lenguas (inglés, griego, francés, turco y español ladino) fue ascendido al puesto de cajero principal. Después, en 1917, se trasladó a la República Mexicana. En la Ciudad de México vendía de puerta en puerta revistas francesas de moda, las cuales le eran enviadas de París por una de sus familiares. En la década de 1920 trajo a México a la que sería su esposa, Anna Arouesty, una bella joven sefardita de Monastir [Bitola], Macedonia.[1] Entonces ella llegó acompañada de sus padres y una de sus hermanas a los que también Alberto Misrachi hizo venir porque se encontraban en París luego de haber tenido que salir de Monastir y Salónica durante la primera guerra mundial.[2]

 

 

 

Monastir, Macedonia durante la Primera Guerra Mundial[3]

 

         Don Alberto en 1933 fundó una librería justo enfrente de la Alameda Central y el Palacio de Bellas Artes en el edificio que en ese momento era el más alto en todo el país, La Compañía Nacional de Seguros. En este negocio vendía libros de arte, historia y geografía, así como revistas extranjeras, por ejemplo, el Times y el Saturday Evening Post,  con lo cual tuvo mucho éxito. Más adelante, motivado por la visita constante de artistas plásticos como Diego Rivera o Rufino Tamayo, el señor Misrachi se decidió a abrir la galería hacia 1937 en el sótano del edificio. El nombre que recibió fue el de Central de Publicaciones y Galería Misrachi. Entonces los artistas dejaban sus obras plásticas a consignación que el galerista colocaba en las paredes del establecimiento.

 

 

La Compañía Nacional de Seguros[4]

 

         Alberto Misrachi fue el primer corredor de arte del afamado Diego Rivera. Ellos “se habían conocido más o menos en 1925 cuando [Diego Rivera] casado con Lupe Marín, vivía en la calle de Frontera.”[5] En el archivo que se conserva en manos de la familia Misrachi se pueden apreciar las notitas que Diego Rivera le escribía a don Alberto.

 

 

Recibo hecho por Diego Rivera[6]

 

         Durante once años, de 1935 a 1946, la esposa de Diego, Frida Khalo, sostuvo una cuenta contable con el señor Misrachi que a su vez, era también su corredor. Frida Kahlo fue madrina de Tina Misrachi, la hija de don Alberto, lo cual indica el grado de amistad que llegó a haber entre ellos.[7] De Diego Rivera y Frida Kahlo, según refiere Ruth Misrachi de Davidoff en su libro, dice que tuvieron “una amistad cercana y calurosa de él y de Frida con toda nuestra familia.”[8] Incluso, el cuadro que se anexa fue realizado por esta genial artista en 1937.

 

 

Alberto Misrachi[9]

 

         Elena Poniatowska, quien realizó una artículo periodístico acerca del libro de Ruth Misrachi de Davidoff, Volaron las palomas, comenta que la familia Misrachi no fue practicante de la religión judía sefardita puesto que Alberto Misrachi “creía en el progreso del hombre y quiso contribuir a él” dejando atrás la religión y sus ritos, que, incluso, consideraba prácticas oscurantistas. En su casa “no se iba a la sinagoga, no se ayunaba en el Yom Kipur (Día del Perdón), se comía de todo y se trabajaba los sábados”.[10]

 

            Tina, Ruth y Aline fueron conocidas como las tres Misrachitas. Ellas eran hijas de Alberto Misrachi y Anna Arouesty, cuyo retrato fue hecho por Diego Rivera. Ella estableció una amistosa relación con Salvador Novo quien la ayudaba a preparar delicias culinarias francesas en la cocina de su residencia. Andrea Martínez Baracs, en la reseña que hizo sobre el libro ya citado de Ruth Misrachi, nos refiere que:

 

La despensa de la casa familiar –grande como para un hotel–, en la calle de Tlacotalpan, colonia Roma, recreaba en sus repisas frescas y umbrosas una cultura aldeana antigua, con sus naranjas en dulce o almendras acarameladas. Entre tantas mujeres brillaba Anna, la perfecta anfitriona, con sus pesados manteles de lino bordado. Anna, a quien don Alberto hizo cortar a su llegada a México su maravillosa trenza, su pelo que le llegaba debajo de la cintura, para darle, con su corte garçonne, una clara posición de mujer chic y moderna.[11]

 

 

Anna Arouesty de Misrachi[12]

 

         Otros artistas que se relacionaron con don Alberto Misrachi fueron David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Gerardo Murillo, mejor conocido como Dr. Atl, Pedro y Rafael Coronel, Remedios Varo, por mencionar sólo algunos. Entre sus amigos también estuvo Carlos Pellicer, el afamado poeta tabasqueño. Ruth Misrachi de Davidoff, recuerda que este artista:

 

cenaba con nosotros en la casa y antes de irse siempre nos decía: “Revísenme, porque como saben se me acusa de ser ladrón de obras de arte”. No teníamos tantas, pero sí un Xipe con una mano extendida, al que él bautizó con el nombre del Hamlet Mexicano.[13]

 

         Por su parte, Andrea Martínez Baracs proporciona información muy importante sobre el deslumbrante quehacer artístico e intelectual del señor Alberto Misrachi. Además de ser el dueño de una moderna librería y de una galería que hizo época en la ciudad de México, la ya citada Galería Misrachi, era editor de libros de arte mexicano, un ejemplo de ello serían unas memorables monografías sobre flores mexicanas, aves y trajes regionales. Asimismo, fue un empresario cultural en la Central de Publicaciones, la Editorial Nuevo Mundo y DIMSA. También fungió como editor de la revista cultural Síntesis. Sus vínculos se ampliaron a otros países como Estados Unidos o Suiza.

        

A los trece años de Ruth, ella y sus hermanas fueron invitadas junto con sus padres a visitar a los Roosevelt en la Casa Blanca. don Alberto promovió desde los años treinta a Diego Rivera, [] colaboró cercanamente con artistas mexicanos conocidos en Estados Unidos, como Miguel Covarrubias, y estaba en contacto con los numerosos norteamericanos atraídos entonces por México: Spratling, Anita Brenner, Jackson Pollock, el fotógrafo Weston, o Fred Davis, quien le dio su prestigio a Sanborns, tienda que por entonces vendía buena artesanía mexicana. En ese viaje don Alberto y su mujer Anna, una belleza clásica de imperturbable elegancia y fino humor, inauguraron la exposición “Veinte siglos de arte mexicano” en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.[14]

 

 

Notas de diversos amigos de don Alberto Misrachi[15]

 

         En la década de 1950, don Alberto inauguró otra galería en la Zona Rosa de la Ciudad de México. Fue entonces cuando promovió las obras de artistas plásticos como Santiago Carbonell, José Luis Cuevas y Francisco Corzas.

 

         Como se ha podido apreciar, don Alberto Misrachi fue un magnífico galerista y mecenas de los artistas mexicanos que iniciaron sus exposiciones con él, como sería el caso del afamado Rufino Tamayo. Para finalizar este escrito, me gustaría decir que ha valido la pena conseguir tan valiosos datos sobre este corredor de arte sumamente interesante. Además, pude adquirir el libro de Ruth Misrachi de Davidoff, Volaron las palomas que me ayudó a conocer al verdadero Alberto Misrachi.

 

Bibliografía y fuentes electrónicas consultadas:

 

Davidoff, Ruth, Volaron las Palomas, México, Ediciones El Tucán de Virginia, 2007.

 

Delfín Guillaumin, Martha, Alberto Misrachi y diez pintores mexicanos, libro homenaje al galerista Alberto Misrachi con presentación de José de la Rosa Herrera y prólogo de José Luis Cuevas, Subdirección de Difusión Cultural de la Delegación Cuauhtémoc, Departamento del Distrito Federal, México, 1991.

Martínez Baracs, Andrea, “Volaron las palomas, de Ruth Davidoff”, en Letras Libres, N° 108, Editorial Vuelta, México, diciembre de 2007, http://www.letraslibres.com/revista/libros/volaron-las-palomas-de-ruth-davidoff (Consultado el 18 de noviembre de 2011).

“Alberto Misrachi, el galerista más grande que ha dado México”, Miércoles 18 de mayo de 2011 (14 Iyyar, 5771)

http://forojudio.com/bin/forojudio.cgi?ID=4345&q=43 (Consultado el 7 de noviembre de 2011).

 

Poniatowska, Elena, “Volaron las palomas, de Ruth Davidoff”, 1° parte, en La Jornada, México, D.F., 9 de diciembre de 2007,

http://www.lajornadasanluis.com/2007/12/09/index.php?section=opinion&article=a07a1cul (Consultado el 19 de noviembre de 2011).

 

Poniatowska, Elena, “Volaron las palomas, de Ruth Davidoff”, 2ª parte, en La Jornada, México, D.F., 10 de diciembre de 2007,

http://www.jornada.unam.mx/2007/12/10/index.php?section=opinion&article=a09a1cul (Consultado el 7 de noviembre de 2011).

 

http://www.postcardman.net/49745.jpg (Consultado el 19 de noviembre de 2011).


 

[1] Agradezco al Dr. Rodrigo Martínez Baracs por haberme proporcionado esta información.

[2] Ruth Davidoff, Volaron las Palomas, México, Ediciones El Tucán de Virginia, 2007, pp. 55-60.

[3] http://www.postcardman.net/49745.jpg (Consultado el 19 de noviembre de 2011).

[4] Fotografía tomada por la autora de este artículo el 9 de noviembre del 2011.

[5] Ruth Davidoff, op. cit., p. 193.

[6] El original se encuentra en el acervo de la familia Misrachi Bessudo. Ellos se quedaron con el archivo privado de don Alberto Misrachi cuando su viuda, doña Anna Arouesty de Misrachi, les vendió las acciones de sus negocios artísticos y editoriales. La reproducción está en el libro de mi autoría: Alberto Misrachi y diez pintores mexicanos.

[7] “Alberto Misrachi, el galerista más grande que ha dado México”,

http://forojudio.com/bin/forojudio.cgi?ID=4345&q=43 (Consultado el 7 de noviembre de 2011).

[8] Ruth Davidoff, op. cit., p. 193.

[9] “Alberto Misrachi, el galerista más grande que ha dado México”,

http://forojudio.com/bin/forojudio.cgi?ID=4345&q=43 (Consultado el 7 de noviembre de 2011).

[10]Poniatowska, Elena, “Volaron las palomas, de Ruth Davidoff”, 1° parte, en La Jornada, México, D.F., 9 de diciembre de 2007,

http://www.lajornadasanluis.com/2007/12/09/index.php?section=opinion&article=a07a1cul (Consultado el 19 de noviembre de 2011).

[11] Martínez Baracs, Andrea, “Volaron las palomas, de Ruth Davidoff”, en Letras Libres, diciembre de 2007, http://www.letraslibres.com/revista/libros/volaron-las-palomas-de-ruth-davidoff (Consultado el 18 de noviembre de 2011).

[12]Poniatowska, Elena, “Volaron las palomas, de Ruth Davidoff”, 2ª parte, en La Jornada, México, D.F., 10 de diciembre de 2007,

http://www.jornada.unam.mx/2007/12/10/index.php?section=opinion&article=a09a1cul (Consultado el 7 de noviembre de 2011).

[13]Ruth Davidoff, op. cit., p. 81.

[14] Martínez Baracs, Andrea, “Volaron las palomas, de Ruth Davidoff”, en Letras Libres, diciembre de 2007, http://www.letraslibres.com/revista/libros/volaron-las-palomas-de-ruth-davidoff (Consultado el 18 de noviembre de 2011).

[15] Extrañamente los originales se encuentran en el acervo de la familia Misrachi Bessudo. Las reproducciones están en el libro de mi autoría: Alberto Misrachi y diez pintores mexicanos.

 

 

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